Basto una sola pregunta.
-¿Como te fue?
-Ah, pues muy bien...
Entonces deje que hablaras, y hablaste tanto; que tus papás estaban en la ciudad, que tu hermano se graduó, que él se queda a buscar trabajo, que tu novia se graduó un día antes (wtf! no sabía que ya tenías novia.. otra vez, me dio muchísimo gusto), que tu mamá estudio química y tu papá también, pero que tu papá se dedico al negocio de tu abuelo, me contaste otra vez la historia de la vez que te enfermaste de hepatitis pero extendida, hablamos de nuestros tiempos de escuela, que en la graduación de tu hermano te encontraste a un amigo y su chocoaventura sobre como falsifico una ife y casi termina en el bote, los engorrosos trámites escolares y en general de la vida como estudiantes...
Me sentí contenta, son pocas las veces que siento esta felicidad espontanea por pocas personas, pero sobre todo alegría honesta por saber que estarás bien.
El tráfico se extendía y yo quería que el camino no terminara y que siguieras hablando, por que fue una sensación muy padre, escuchar de tu familia y de ti, ¡dios! que rico, que padre, que a gusto, que chido, q u e b u e n o.
Tu no sabes, pero una de las cosas que más lamento es haber seguido un mal consejo hace un par de años, cuando me acerque a una persona y le dije: "Ah bueno, es que me gustaría convivir más con él, pero no se de que hablar con él a veces" y ella dijo algo que jamás olvidare y que nunca ¡nunca! debí tomar como cierto, fui tan ¡TAN TONTA!, ella dijo: "Ay pues claro, ¿de que puede hablar una persona como él ¡contigo!?, o-se-a ¿qué? ¿qué se fue de antro con sus amigos y se reventaron diez mil pesos? pues no, no tienen cosas en común" y ahí estaba yo, sentada escuchando esas palabras, y estúpidamente las tome por ciertas, ¡Qué tonta fui!.
Ahora que el camino se empieza a desvanecer, el punto donde la vida cambia de nuevo, veo que si teníamos cosas en común, veo que SI pudimos convivir más, que SI podríamos llevarnos bien, y lamento tanto que sea hasta hoy, pero dicen que nunca es tarde, me aferrare a esa idea.
♣♣♣
Me recuerdo a mi misma sentada en el lustroso piso de la biblioteca magna, al pie de una columna, con un seco y caliente aire de agosto agitándome el pelo, y el aire frío que venía desdé el vestíbulo, palpar como cada aire se mezclaba entre si.
Así me siento hoy, como en medio de dos corrientes de aire, una caliente y una fría, así son los sentimientos hoy, felicidad y nostalgia, pero sobre todo muchas expectativas ante el cambio que se avecina.
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