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jueves, 24 de marzo de 2011

CV.-Four

IV.- Como en agua

Era un verano de hace muchos años, era muy pequeña y sufría de la maldad de mis primas y primos, era culpable de ser más redonda que delgada y más callada que divertida.

Nunca lo olvidare, porque la sensación se repite constantemente.

El agua presiona cada poro de la piel, la humedad y la ausencia de oxigeno es agradable durante unos segundos, después la opresión en el pecho que exige oxigeno en los pulmones se vuelve insoportable, cada molécula de agua empuja contra cada milímetro de piel, tratando de penetrar más allá de donde puede. Duele donde aguantas la respiración, la ansiedad te invade como el agua a invadido tus oídos, un lejano chapoteo de agua es perceptible, expulsas el aire que sostienes en el pecho y la sensación de alivio dura otros pocos segundos hasta que es inevitable salir a la superficie.

Después de haber aceptado (tontamente) la clásica apuesta de “a ver quien aguanta más tiempo” y luego: perder.

Es una mezcla de decepción por haber perdido, de frustración por no poder ser más hábil y de depresión por ser (otra vez) la burla de todos.

La sensación de ahogarse es una de las cosas que más temo.

Al paso de los años la sensación regresa y no, no estoy debajo del agua jugando “carreritas con mis primos” estoy sobre la tierra, con los pies bien plantados, preguntándome porque las cosas no se han dado como espero que se den, ¿por qué esta frustración y ansiedad se apoderan de mi?

Otra vez muchas preguntas sin respuestas, otra vez volviendo los pasos para ver dónde está el error, dónde está la acción no realizada, dónde está la omisión, ¿Por qué no puedo avanzar más en el camino?

¿Será este mi destino?, quiero gritar y golpear algo, correr, olvidar, dejar de ser yo.

Entonces el agua no intenta entrar en mí, es el agua que fluye fuera de mi cuerpo, gruesas gotas de agua salada que resbalan por mis mejillas y en un sonoro sollozo me ahogan.

Otra vez esa sensación, el dolor en el pecho, la presión, la falta de aire y sobre todo los sentimientos que la acompañan: decepción, frustración y depresión.

Gimoteo por falta de aire y no puedo evitar sentirme peor al imaginarme la cara que tengo tan compungida (ridícula), me siento derrotada, cansada, vencida, agobiada, desesperada…

Me siento otra vez, como en agua.

1 comentario:

radiomachete dijo...

yo siempre ganaba en "quien aguanta mas la respiracion" solo es cuestion de concentrarse y no desesperarse por la falta oxigeno