Crecí rodeada de "apariencias" y "el que dirán", mi infancia y parte de mi adolescencia crecieron agobiadas por "que dirá la gente de mí".
¿A qué hora se convirtieron las apariencias en cosas tan importantes? ¿Por qué?
No lo sé, pero hace rato dejo de importarme... menos.
Porque la verdad es que uno sigue observando las opiniones que tienen los demás de nosotros en mayor o menor medida.
Ejemplo A) No me importa que mi vecina diga que no sé cocinar...
Ejemplo B) Me interesa saber que piensa mi jefe de mi trabajo... obvio ¿no?
Entonces, en el sentido estricto de la situación, no creo que a alguien NO le importe ABSOLUTAMENTE nada de lo que los DEMÁS (exactamente, el resto del planeta) piense sobre su persona.
Para mi los casos que quedan dentro del ejemplo A), incluye las siguientes anécdotas:
Mís tías: mis tías y sus ansias de saber, qué haces, qué comes, cuánto ganas, cuánto pesas, de qué tamaño es tu casa, qué tan rico es tu marido... para poder decir que sus hijas (ojo, no ellas) son más (o menos) que tú. Si mi pensamiento se viera limitado a lo que mis tías creen que "es mejor" tal vez ahora me dedicaría a otra cosa, comería en "los generales" todos los días y pesaría 45 kilos. ¿En qué momento el "ideal" de las tías se vuelve "la mejor opción"? ¿Qué tiene de malo hacer las cosas a nuestra propia manera?.
Las eneamigas: esas mujeres que conociste por azares del destino, en la escuela, la oficina, una fiesta o reunión, básicamente hacen lo mismo que "mis tías", pero también se desviven por agradar a un hombre rico que las saque de su situación 'precaria'. Juzgaran a tu novio/esposo/free para convencerte de que es "mejor" que salgas con el gordito simpático de la oficina que "se ve que gana bien", si usted que me lee coincide con esto, adelante vaya por el gordito ricachon y si no ¿Por qué se mortifica?.
Conozco de las dos... y me vale lo que piensen o crean de mi, de mi familia, de mi novio o de mis amigos.
I'm so happy now.
No hay comentarios:
Publicar un comentario